Capaz de caminar con una sandalia negra en el pie izquierdo y otra beige en el derecho y decir yo salgo en camisón a la calle, y haberme oscurecido por error el pelo y lucir dos tonos diferentes de moreno… capaz todavía de confiar en el capricho de una moneda lanzada al aire. Capaz de arremeter contra el resto del tiempo, retiré las redes… El pasado se dejaba al fin tragar por la tierra.
Y llega un día –casi con toda seguridad un día de mayo- en el que el manso blanco de la hoja se encabrita plantándole cara al ojo ejecutor que ya no se resiste al fatal encabalgamiento de las palabras que no verán la abrupta luz del parto… agónicas oraciones que se vuelven hacia adentro, heridas de sí mismas, imposibles al fin, tal como había sido sentenciado………………..
Hay un detenerse, entonces. Un clavarse de rodillas sobre la página muda, níveo sudario, mortaja del devenir que se anunciaba en espirales desde la primera señal que adivinamos… Y la caída del telón definitiva o temporal… quién sabe… se produce al igual que ciertos milagros, en una estancia vacía lóbregamente iluminada, sin testigos……………………………………………………….
Ese día los dedos se abren como capullos recibiendo el beso lascivo del silencio y el tejido que nos unía a la emoción de otros se rasga. Ese día posponemos la eternidad dando la razón a los que apostaban todo en nuestra contra y miraban a otro lado cuando nos sorprendían haciendo el ridículo, siendo tan estúpidos como al principio, tan merecedores del bloque de hielo y del aspa… que de buena gana habríamos sido abatidos por su ira de no habernos hallado tan cerca del suelo… Y por supuesto, abusando de la primera persona del plural para combatir el frío, seguimos explicándonos, por puro vicio…………………………………………………………………………………….
Llega un día en que ya nadie repara en lo mucho que nos ha crecido el pelo desde que la precariedad comenzó a trepar por los muros, que no faltamos a la promesa de no cortarlo como a otras tantas promesas que hicimos… …………………………………………………………………………
Conscientes de que no llegamos a alcanzar la valla, de que no fuimos capaces de ocupar una digna parcela bajo el sol, ya que en su momento no osamos pedir crédito para instalarnos permanentemente en la tierra y ahora dormimos junto a una centrifugadora de nieve, en el suelo… Conscientes de que podríamos haber alcanzado la orilla brillante al módico precio de… un alma… apenas unos gramos… Conscientes de no haber estado a la altura de las expectativas de quienes quisieron querernos… Bajo la ardiente llama y su imperioso… basta… que corona nuestro cráneo, nos dejamos confinar en una de esas secuencias en blanco y negro, en las que nada pasa… elegantemente incomunicados……………………………..
…………..Venerables insomnes, testigos de las arritmias de la noche, que tomáis con vuestras manos su pulso aterrador, sin llegar a quebraros del todo, siempre en la reserva el hálito para entregarlo en otra ocasión, por la fuerza, cuando el dedo, señalándoos, lo requiera… Venerables desvelados, que mordéis la vigilia estirándola más allá de lo saludable y os hacéis cargo de la falta de luz, del latido eléctrico de los objetos que os sobreviven sin duelo, del negro impenetrable, de las canciones de cuna que amortajan el destello irreal de las estrellas… ¡evacuad la luna!, ¡desalojad los nidos que la muerte construyó en las ramas altas del árbol de Judas…! ¡Aflojad las mandíbulas de la tierra!, ¡abatid los ríos que ponéis en pie contra natura para ver volar los peces…! ¡No pintéis de rojo las grietas del muro como si la sangre vertida respirase…! ¡No remováis las fétidas aguas del caldero…! ¡Que no rechinen vuestros dientes! Estamos llorando lava. Ha nevado ciclamen sobre la sombra nuestra… escarcha de abril, dientes de leche… y algunas otras cosas de las que no sabemos cómo hablar………….
Siempre señalamos Abril como el lugar elegido…
………………….En Abril los suicidas se ataban lazos negros en las cuerdas vocales
………………….Algunos jugaban a la ruleta rusa con líricas balas de humo
………………….Otros caían como pergamino de las azoteas esquivando estrellas fugaces
…………………Sonreían con tanta intensidad que se desprendían del cráneo y sus hervores, de nuevo niños…
…………………No hubo Abril en que no corriésemos como locos por los pasillos de las plantas altas de los hospitales después de acribillar con nuestro llanto a las recepcionistas…
………………….No hubo Abril en que no advirtiéramos un incremento del peso de los días
………………….No hubo Abril en que no nos hiciésemos de repente viejos
………………….Abril olía, mientras tuvo olor, a melaza, al trato higiénico con los ángeles, a tostadas untadas con sebo, olía a “si alcanzas el favor de la muerte y no te alcanzo, convertida en resta… date por muerto en mí, mi amigo, mi amigo, mi amado amigo”.
…..……..Abril era el joven luminoso que se aparecía en la puerta, al final de la fiesta, cuando retiraban el cadáver de la noche, cubierto con aquel tejido rasposo que siempre rechazamos tocar porque no era del todo blanco ni era del todo negro… qué supersticiosos éramos cuando no sabíamos estar a la altura de nuestra propia mística…
……………………………..Y qué poco nos pesaba la sangre que en lugar de circular hacía que gravitaran nuestras venas
………………………………Qué empeñados estuvimos en elevar el hormigón de las cometas hasta las nubes y en dar a los teatros que improvisábamos al abrigo de burbujas el sagrado rigor de las catedrales…
…………………………………Todo era signo.
………………………………..Y descifrábamos, sin margen de error, el jeroglífico de lo aleatorio desde donde el Destino –así lo vimos- nos desvelaba su voluntad.
………………………………En el mismo plato batimos sueño con sueño y sueño… y con caminar dormidos, y en él abrevamos como gárgolas caídas la lucidez que precisábamos… para autoexcluirnos del banquete de los otros, todos necios, los que protegieron en un bunker sus almas de caucho………………..
………………………………Fue en Abril…………………… en abril reventamos el dique de la infancia con el pecho.
Casi con toda seguridad podría decirte –apagada la voz de confidente- que no me hallarás aquí, bajo esta forma, cuando regreses. Que si vuelves a poner tu mano en el cristal ya no sentirás mi latido, este obsesivo empujar de la sangre hacia el final… donde espera la inmensidad reparadora del blanco que nos engullirá a todos con nuestras memorables gestas olvidadas y degustará la pueril soberbia que calzamos en nuestros pequeños pies de invasores…………………………..
Casi con toda seguridad podría decirte que la mujer del pozo que no alcanzaste a ver, la que hace recuento de lunas en el fondo, se dejará alcanzar por una lengua oceánica que la cubrirá de razón para apretar los labios y mantener en pausa la respiración………………………….
Que me quedan mis branquias. Y mi cola de pez. Y mi terrible soledad perfecta…………………………..
Pero no sabes nada del tiempo que permanece mi mano de piedra sobre el papel, fría, inmóvil, cargada de frases inapropiadas destinadas a ti, discursos que en mis suburbios mueren –y tú ajeno a ello- exhalando su póstumo azul silenciosamente ante los ojos de los invisibles que me espían, en estos tétricos pasillos, siempre al acecho de mi temperatura… palabras que mueren por no irrumpir bajo los umbrales sagrados de tu retiro y herir devotamente el orgánico velo de tu ausencia –inesperado dolor para mí, el último que me concedo-………………………….. No sabes tampoco nada del nudo que estrangula mi centro oprimiendo en él al animal tembloroso que te niega, te niega, te niega… porque así debe ser… porque no, tú, no… que no debió permitir tu cercanía… que te vendió sin querer su alma salvaje a cambio de más hambre tras la breve caricia… ¡que él no era dócil!, ¡que él no quería!, ¡no era doméstico ni abrazable…!..............................
La medianoche llegó con tu nombre prendido en una esquina y marzo expiraba. El mar se había dado la vuelta. Y el pelo ya me cubría los ojos…………………………………….. Te estabas yendo……
Entonces me dejé caer en picado hacia el cielo que se volcaba en ese instante, hiriéndome de diminuta muerte con sus furiosas estrellas… Pensé… no sé por qué… que tal vez podría decirte casi con toda seguridad –apagada la voz de confidente- que no me hallarás aquí, no de este modo, descalza y expuesta lícitamente al sol, cuando regreses de este viaje tuyo que te alejará para tu bien, de la mujer que una vez quiso curarse de verdad… que incluso pretendió, cuando no lo había hecho antes, amar los días de lluvia…………………………………
Podría decirte también…