… Sólo quería ser una mujer normal, con un sentir equilibrado o al menos razonablemente desequilibrado, como el de la mayoría, con ese tipo de prontos que soluciona un polvo, una tarde de compras o una onza de chocolate… una mujer de las que reinan en nube rosa, con sus accesorios a juego, sus perfumes, sus amigas rabiosas y suaves y esas ternuras propias del sexo hábil que prolonga la estancia del mono-hombre en la tierra… una mujer con palabras ligeras, aladas en la parte inferior, sin plomo, mujeres con cascabel en la risa, con cascabel en el pelo, con cascabel en el rabo, con corona de flores y frasquito de veneno en la mano del crimen… una mujer diestra en el manejo de la aguja para hilvanar sueños y nimiedades…. Una mujer normal con su número de serie en los talones y esa capacidad fascinante de caminar calzando toboganes, desafiando a la naturaleza al sostenerse sobre los vértices de sí mismas, mintiendo acerca de la longitud de sus piernas y la curvatura real de sus nalgas… una mujer normal con la fecha de caducidad invisible bajo el lápiz de labios… De esas que esperan a la salida de los colegios, de las que piden la vez para comprar pescado, de las que van de la mano de hombres pequeños, de las que preguntan qué estás pensando cuando saben que tras el vacío, lo que queda es nada, de las que soplando hacen las camas y deshacen las conspiraciones del polvo espiando al ácaro, combatiendo la mugre, purificando el aire con ambientadores de pino. Yo quería ser una mujer normal, antinatural como todas las mujeres normales. Y sobre todo, no excederme en el llanto. No me refiero al de comprar compasiones, ni a las tan socorridas lágrimas de cocodrilo, tan apreciadas para subir escalones en el arte del femenino dominio de lo absurdo, no, no me refiero a ese llanto teatrero, aprendido, sino al solitario, íntimo… al nocturno, al corrosivo, al ahogado, al que supone desove de pirañas en el río del ojo, escultor de esa crónica tristeza del alma sexuada que parece querer apuntalar el lacrimal al núcleo de la tierra.
Porque si ahora fuese una mujer normal no malviviría esta hora prendida por una arteria de un rayo de luz ausente, preguntándome acerca de lo invisible, de lo venidero, de lo probable…No… si fuese una mujer normal, la malviviría según la norma…
(Carmen Jurado Torresquesana, Septiembre 2012)
lunes, 18 de febrero de 2013
sábado, 12 de enero de 2013
NO ESTABAS
…No estabas
y la luz desalentada rendía al veinte por ciento…
Echarte de menos
cuando todo lo ocupas con tu permanente presencia,
no cabía en la caja del corazón…
pero qué no hubiese cambiado yo por una mirada tuya,
de esas tan bellamente alargadas
que abarcan de este a oeste la vida
como una caricia poderosa…
sábado, 5 de enero de 2013
del Diario de Humo, otro fragmento
Creo que hería profundamente al sol cuando él, amoroso, caía sobre mí y mi voluminosa pesadumbre, para remediar la negrura con parches de luz, y yo, ingrata, ávida de arena y labor, confeccionaba interminables mortajas con palabras sangrantes, en vistas a sepultar el dolor cuando llegara el día y la hora… Nunca dejó de arrojar llamas por su boca de amante. Ni dejó de repasar con sus dedos dorados mis huesos. Nunca, por evitarme, atajó…
Me asomo al mediodía con una hebra de oración en el labio. El sol celebra la vida prorrogada secándome estas lágrimas de inmediato mientras escribo: Nada es urgente, mi amor… Ya el tiempo de azuzar los perros del hambre pasó… Ha pasado la prisa y el temor a la devastadora propagación del fuego… Pasó la urgencia… pasó… Mírame… estoy flotando. Y puedo, desde el aire, dibujar surcos en la tierra con mis dedos. Es tan fácil…
Sabe que no pasa un día sin que trate de decirle al cielo en confidencia lo mucho que dentro de mí creces… Mientras el sueño se expande contigo al otro lado de tu pecho, ¿adivinará tu espalda lo que en ella escribo cuando duermo junto a ti?
Me asomo al mediodía con una hebra de oración en el labio. El sol celebra la vida prorrogada secándome estas lágrimas de inmediato mientras escribo: Nada es urgente, mi amor… Ya el tiempo de azuzar los perros del hambre pasó… Ha pasado la prisa y el temor a la devastadora propagación del fuego… Pasó la urgencia… pasó… Mírame… estoy flotando. Y puedo, desde el aire, dibujar surcos en la tierra con mis dedos. Es tan fácil…
Sabe que no pasa un día sin que trate de decirle al cielo en confidencia lo mucho que dentro de mí creces… Mientras el sueño se expande contigo al otro lado de tu pecho, ¿adivinará tu espalda lo que en ella escribo cuando duermo junto a ti?
sábado, 24 de noviembre de 2012
de un día de marzo... "El Diario de Humo"
Sabes… al gato negro no le gusta el sol de mediodía. Se refugia en las sombras que se resumen junto a la tapia. Prefiere, como yo, el sol de la mañana, el greñudo, el verde, el del cerco de óxido, el que chirría…el que sabe cómo arrancarnos las notas amables, el que nos amansa y nos hace agradecidos. El sol de mediodía brilla por encima del viento. El viento nos vuelve huraños. Con el viento no nos llevamos bien.
La luna mengua.
Te voy acompañando en tu año oscuro, a cierta distancia, como querías. Y aunque me hayas negado hasta tu odio de limón y hayas plantado flores de caucho en el lugar donde abatiste mi sombra, he de decirte que la sangre se secó. Nadie se nos refleja en rojo..
Y creo que te voy acompañando aún porque no hallas el modo de liberarte de mí, de liberarnos a todas, y porque sigo viendo frente al portal tu coche aparcado, esperando durante horas a que crezca la ubre de la luna y rocíe tu sueño con su leche agria.
Sigo abusando del oxígeno.
La luna mengua.
Te voy acompañando en tu año oscuro, a cierta distancia, como querías. Y aunque me hayas negado hasta tu odio de limón y hayas plantado flores de caucho en el lugar donde abatiste mi sombra, he de decirte que la sangre se secó. Nadie se nos refleja en rojo..
Y creo que te voy acompañando aún porque no hallas el modo de liberarte de mí, de liberarnos a todas, y porque sigo viendo frente al portal tu coche aparcado, esperando durante horas a que crezca la ubre de la luna y rocíe tu sueño con su leche agria.
Sigo abusando del oxígeno.
martes, 23 de octubre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
TODOS MORIMOS SOLOS
Todos morimos solos. Y por lo único que nos estremece la muerte del otro es porque en un futuro –esa palabra tonta que inventamos para no alcanzarla ni por el rabo- un futuro del que no sabemos fecha lugar, ni hora, la huesuda dama nos taladrará el cráneo con su beso convirtiéndonos en protagonistas ausentes de la necrológica. Morimos y tanto da la pompa como el olvido. Morimos y tanto da que se certifique nuestra pausa a los diez minutos como a los quince años de haber sido… No nos estremece la soledad del otro. La soledad del otro no existe, existe nuestro terror al propio vacío. Pretendemos estar todavía en posesión de fibras sensibles apenándonos a voz en grito por soledades caducadas hace años… en vez de clonar ese tejido amenazado de necrosis que es la sensibilidad de la que presumimos, ocupándonos aquí y ahora del otro, del que todavía late.
That there, that's not me
I go where I please
I walk through walls
I float down the Life
I'm not here
This isn't happening
I'm not here, I'm not here
In a little while
I'll be gone
The moment's already passed
Yeah, it's gone
I'm not here
This isn't happening
I'm not here, I'm not here
Strobe lights and blown speakers
Fireworks and hurricanes
I'm not here
This isn't happening
I'm not here, I'm not here....
That there, that's not me
I go where I please
I walk through walls
I float down the Life
I'm not here
This isn't happening
I'm not here, I'm not here
In a little while
I'll be gone
The moment's already passed
Yeah, it's gone
I'm not here
This isn't happening
I'm not here, I'm not here
Strobe lights and blown speakers
Fireworks and hurricanes
I'm not here
This isn't happening
I'm not here, I'm not here....
viernes, 12 de octubre de 2012
ahora que nadie nos espía...
Ahora que nadie nos espía, Rey…
Que mengua la luna atroz engullendo la arena lenta de las horas,
Que estamos solos y a solas, los dos, solos y a solas…
Con la renuncia colgando del único dedo ileso que nos queda:
El de acatarnos con furia sin habernos vencido…
Dediquémonos al antiguo vicio de amasarnos, de templarnos la sangre,
De cambiarnos amorosamente las sobadas formas,
De definir y de borrar el trazo en la ternura,
Resbalando mansos por el contorno ambiguo de la carne que cuando no estamos… no es… no pesa.
Enlacemos nuestras lenguas atravesando la mentira del espejo que azulea.
Hagámoslo apasionadamente, ahora, estallando capilares y corolas… ahora
Que el Portal está cerrado
Y las sombras que dejaban su huella sonora en el cristal
Se han salvado
Porque el ave silente de repente dio un gritó… ¡Eh!
…Nunca antes me había dirigido a ti de esta manera
Asomándome a tu silencio desde el balcón de mi diafragma como a un abismo
Con la cremallera del vientre reforzada y abierta
Ante el obelisco del NO expuesta, y a su intemperie, a su rigor… casi con valentía a pesar de esta nieve de huesos que me tiembla.
Nunca me había posado tan leve en la aureola del beso venidero
Que me reclamarás a buen seguro antes de que el invierno llegue
Si tu voluntad es, soberano de mis ígneos despertares,
Conservarme bajo esta carpa de luz para servirte de abrazo o de alimento.
Carmen Jurado Torresquesana
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